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Genericos vs biologicos de marca: comparacion de costos en 2026

Genericos vs biologicos de marca: comparacion de costos en 2026

Si alguna vez te han recetado un medicamento biológico, probablemente te hayas llevado una sorpresa con la factura. Algunos de estos tratamientos cuestan más de $80,000 al año por paciente. Pero hoy, hay una alternativa que puede reducir ese costo hasta en un 80%. Se llaman biosimilares, y aunque no son lo mismo que los genéricos tradicionales, sí ofrecen el mismo efecto clínico a un precio mucho más bajo. La pregunta es: ¿cuánto realmente ahorras al elegir uno?

¿Qué son los biológicos y los biosimilares?

Los biológicos son medicamentos hechos a partir de células vivas -no químicos sintéticos-. Se usan para tratar enfermedades complejas como el cáncer, la artritis reumatoide, la psoriasis o la diabetes. Por su complejidad, no se pueden copiar exactamente como una pastilla común. Por eso, cuando una patente expira, no aparece un genérico, sino un biosimilar.

Un biosimilar es tan similar al original que la FDA lo aprueba solo después de demostrar que tiene la misma eficacia y seguridad. No es idéntico -porque las células vivas siempre tienen pequeñas variaciones-, pero no es peor. Es como si compararas dos versiones del mismo coche: uno hecho en Alemania, otro en México. Funcionan igual, pero uno cuesta mucho menos.

La primera aprobación de un biosimilar en EE.UU. fue en 2015. Desde entonces, la FDA ha aprobado 76. Pero de los cerca de 600 biológicos que existen, solo una pequeña parte tiene una versión biosimilar disponible. Eso es clave: el ahorro no está en todos los medicamentos, solo en los que ya tienen competencia.

¿Cuánto cuestan realmente?

En la primera mitad de 2025, el precio promedio de un biológico de marca por receta de 30 días era de $2,104. El mismo medicamento en versión biosimilar costaba $919. Eso es una diferencia del 56,3%. No es una estimación: es un dato real de reportes de precios del sector.

Pero el ahorro no se queda ahí. Cuando un biosimilar entra al mercado, el precio del original también baja. Por ejemplo, el Humira, uno de los medicamentos más vendidos del mundo, costaba unos $80,000 al año por paciente. Tras la llegada de biosimilares en 2023, su precio cayó un 25% por sí solo. Y los biosimilares se venden a un descuento promedio del 80% respecto al precio original de lista.

El resultado: un paciente que antes pagaba $6,600 al mes por su tratamiento ahora puede pagar menos de $1,300. En algunos casos, el copago del paciente se reduce un 23% solo por elegir el biosimilar.

¿Cuánto se ha ahorrado hasta ahora?

Desde 2015, los biosimilares han generado entre $36 mil millones y $56 mil millones en ahorros para el sistema de salud estadounidense. La diferencia entre cifras viene de cómo se miden los ahorros: algunos contabilizan solo lo que se paga por los biosimilares, otros incluyen la caída de precios del original.

En 2024, se ahorraron $20 mil millones solo con biosimilares. Pero si sumas todos los genéricos y biosimilares juntos, el ahorro total fue de $445 mil millones ese mismo año. Eso significa que el 90% de las recetas que se escriben son de medicamentos baratos, pero solo representan el 13% del gasto total en fármacos. Los biológicos, aunque son solo el 5% de las recetas, consumen el 51% del dinero.

Es decir: si logramos que más biológicos tengan biosimilares, el sistema de salud podría ahorrar cientos de miles de millones más en la próxima década.

Doctor y paciente mirando una gráfica que compara precios de biológicos y biosimilares.

¿Por qué no se usan más?

Si los biosimilares son tan baratos y tan seguros, ¿por qué no están en todas las farmacias?

Una razón es el sistema de patentes. Las empresas que fabrican los biológicos de marca crean lo que se llama patent thickets: docenas de patentes menores que se extienden año tras año, retrasando la entrada de competidores. Algunas de estas patentes no protegen nada nuevo, solo reescriben lo obvio. Pero funcionan: solo el 10% de los biológicos que perderán patente en los próximos 10 años tienen ya un biosimilar en desarrollo.

Otro obstáculo son los gestores de beneficios farmacéuticos (PBMs). Estas empresas negocian descuentos con las farmacéuticas, pero a veces el descuento más grande lo da el biológico de marca -no el biosimilar-. Por eso, aunque el biosimilar es más barato, el PBM lo desalienta porque recibe menos comisión. Es un incentivo torcido: el sistema premia el medicamento más caro.

Además, desarrollar un biosimilar cuesta entre $100 y $250 millones. Eso es menos que crear un biológico nuevo, pero mucho más que fabricar un genérico químico. Y los tiempos de aprobación siguen siendo largos, aunque la FDA está trabajando para acelerarlos.

¿Qué está cambiando en 2026?

La buena noticia es que todo está empezando a moverse. La FDA lanzó nuevas guías en septiembre de 2025 para simplificar los estudios de biosimilaridad y reducir pruebas clínicas innecesarias. Eso acortará el tiempo de desarrollo y bajará los costos.

El gobierno de EE.UU. también tiene un plan: el Biosimilars Action Plan, que busca eliminar barreras de acceso, educar a médicos y pacientes, y cambiar las reglas de reembolso para que los biosimilares sean la opción predeterminada.

Analistas de Evaluate Pharma predicen que para 2030, la penetración de biosimilares subirá del 15-20% actual al 35-40%. Eso podría generar $125 mil millones en ahorros anuales. Si se logra, el sistema de salud podría volver a hacerse sostenible.

Una pastilla biosimilar rompiendo cadenas de patentes mientras la luz del cambio brilla.

¿Qué pasa en España?

En Europa, los biosimilares llevan años siendo parte normal del sistema. Aquí, en España, los hospitales y las comunidades autónomas ya los usan masivamente. El precio de los biológicos bajó hasta un 70% en algunos casos tras la llegada de biosimilares. El sistema público no espera a que el paciente pida uno: lo receta por defecto si está disponible.

En los últimos años, el ahorro en biológicos en España superó los €1.200 millones. Y no hubo un solo caso de mayor riesgo para los pacientes. Al contrario: más gente pudo acceder al tratamiento porque ya no era un lujo.

¿Deberías pedir un biosimilar?

Si tu médico te receta un biológico caro, pregunta: ¿hay un biosimilar aprobado? Si la respuesta es sí, pide que lo incluyan en la receta. No estás pidiendo un medicamento de segunda. Estás pidiendo una opción igual de segura, igual de eficaz, y mucho más barata.

Algunos médicos no lo sugieren porque no están al día. O porque el laboratorio les da información sesgada. Pero tú puedes ser el que cambie eso. Pregunta. Investiga. Pide una segunda opinión si es necesario.

En 2026, no tiene sentido pagar $80,000 al año por un medicamento cuando hay una versión que funciona igual por $15,000. No es cuestión de suerte. Es cuestión de saber que existe.

¿Y si no hay biosimilar disponible?

Si tu medicamento aún no tiene competencia, no estás sin opciones. Puedes:

  • Preguntar si hay programas de ayuda del fabricante (muchos ofrecen descuentos hasta del 80% para pacientes con bajos ingresos).
  • Ver si tu seguro tiene un plan de copago fijo para biológicos.
  • Buscar ensayos clínicos que puedan ofrecer el medicamento gratis.
  • Consultar con tu farmacéutico: a veces, hay alternativas fuera del mercado que pueden funcionar.

La clave es no aceptar el primer precio como definitivo. Los biológicos son caros, pero no son inamovibles. El mercado está cambiando. Y tú puedes ser parte de ese cambio.

¿Son los biosimilares tan seguros como los biológicos de marca?

Sí. La FDA solo aprueba un biosimilar después de demostrar que tiene la misma eficacia, seguridad y calidad que el original. Miles de pacientes en EE.UU. y Europa los usan desde 2015 sin aumentar los riesgos. No son "genéricos baratos". Son versiones científicamente validadas de medicamentos complejos.

¿Puedo cambiar de biológico a biosimilar sin riesgo?

Sí. Estudios clínicos y datos reales muestran que los pacientes pueden cambiar sin problemas. Muchos hospitales lo hacen automáticamente. No necesitas volver a empezar el tratamiento. Tu cuerpo no notará la diferencia, porque el medicamento funciona de la misma manera.

¿Por qué mi farmacia no me da el biosimilar?

A veces, el sistema de reembolso favorece al medicamento más caro. Los gestores de beneficios farmacéuticos (PBMs) reciben mayores descuentos de las grandes farmacéuticas, así que no incentivan los biosimilares. Pero tú puedes pedirlo por escrito. Si tu médico lo aprueba, la farmacia está obligada a dispensarlo.

¿Cuánto tiempo tarda en llegar un biosimilar después de que expira la patente?

Idealmente, entre 6 y 12 meses. Pero muchas veces se retrasa por litigios de patentes o trampas legales. En algunos casos, han pasado hasta 5 años. La FDA está trabajando para acelerar esto, pero hasta ahora, el sistema sigue siendo lento.

¿Los biosimilares están disponibles para todas las enfermedades?

No. Solo para los biológicos cuya patente ya expiró y que tienen suficiente demanda para justificar la inversión. Hoy, hay biosimilares para artritis, cáncer, diabetes y enfermedades autoinmunes. Pero para muchos biológicos nuevos, aún no existe competencia. La lista crece cada año.