En 2024, los medicamentos genéricos y biosimilares ahorraron al sistema de salud estadounidense 467.000 millones de dólares. Eso es más de lo que gasta Canadá en toda su atención sanitaria en un año. Y no es un dato aislado: en la última década, esos mismos medicamentos han generado 3,4 billones de dólares en ahorros. ¿Cómo es posible que un simple cambio de etiqueta -de un nombre de marca a uno genérico- mueva tanto dinero en el sistema de salud?
Lo que realmente significa un medicamento genérico
Un medicamento genérico no es una versión barata. Es la misma molécula, la misma eficacia, el mismo mecanismo de acción. La única diferencia es que no lleva el nombre de una empresa farmacéutica famosa. Cuando una patente expira, otras compañías pueden producir la misma droga, sin tener que volver a invertir en décadas de investigación. Eso reduce los costos de producción hasta en un 95%. Y eso se refleja directamente en el precio que paga el paciente.En 2024, el 90,2% de todas las recetas llenadas en Estados Unidos fueron de medicamentos genéricos. Eso son casi 4 mil millones de recetas. Pero esos mismos medicamentos representan solo el 12% del gasto total en fármacos. Mientras que los medicamentos de marca costaron 700.000 millones de dólares, los genéricos costaron solo 98.000 millones. Esa es la diferencia entre pagar 800 dólares al mes y 10 dólares por el mismo tratamiento.
Los biosimilares: el siguiente paso en los ahorros
Los medicamentos biológicos -como los que tratan el cáncer, la artritis o la diabetes tipo 1- son complejos, caros y difíciles de copiar. Por eso, durante años, los pacientes tuvieron que pagar hasta 100.000 dólares al año por un solo tratamiento. Pero en 2015 llegó la primera versión genérica de un medicamento biológico: el biosimilar.A diferencia de los genéricos tradicionales, los biosimilares no son idénticos, pero son tan similares que no hay diferencias clínicas significativas en su efectividad o seguridad. Y aun así, su precio es hasta un 30-50% más bajo. En 2024, los biosimilares generaron 20.200 millones de dólares en ahorros solo ese año. Desde su llegada, han ahorrado 56.200 millones de dólares en total. Y eso es solo el comienzo. Se espera que en los próximos cinco años, más de 50 nuevos biosimilares lleguen al mercado, lo que podría ahorrar otros 100.000 millones de dólares.
¿Por qué no todos los pacientes usan genéricos?
La respuesta no es que no funcionen. Es que el sistema no siempre los facilita.En 2023, una encuesta de 500 pacientes mostró que el 42% dejó de tomar su medicamento por el costo. Pero entre quienes cambiaron a un genérico, el 89% dijo que era igual de efectivo y ahorró en promedio 147 dólares al mes. Entonces, ¿por qué tantos siguen pagando más?
Porque las empresas de medicamentos de marca usan trampas legales para retrasar la entrada de genéricos. Una de las más comunes es el "patent thicketing": llenar el registro de patentes con decenas de pequeñas invenciones secundarias -como el color de la pastilla o el envase- para bloquear a los competidores. Un estudio de la revista JAMA encontró que solo cuatro medicamentos de marca, con este tipo de estrategias, costaron al sistema más de 3.500 millones de dólares en dos años.
Otro problema son los acuerdos de "pago por demora". Una empresa de marca le paga a una compañía de genéricos para que no lance su versión más barata. Eso es legal, y en 2023, estos acuerdos elevaron los costos en 12.000 millones de dólares anuales. Tres mil millones de esos dólares los pagó el gobierno federal.
¿Qué pasa en los estados?
Los ahorros no son iguales en todos lados. California ahorró 38.000 millones de dólares en 2023. Alaska, con menos población y menos acceso a genéricos, ahorró solo 600 millones. La diferencia no está en la necesidad médica, sino en las leyes locales.En California, la ley exige que las farmacias sustituyan automáticamente un medicamento de marca por su genérico, a menos que el médico lo prohíba. El resultado: el 98% de las recetas son genéricas. En Texas, donde no hay esa obligación, la tasa es del 87%. Eso significa que miles de personas en Texas pagan más de lo necesario solo porque el sistema no las protege.
Quién gana y quién pierde
Los pacientes ganan. Los sistemas de salud ganan. Los contribuyentes ganan. Pero las grandes farmacéuticas pierden.Las empresas que producen genéricos -como Teva, Viatris y Amneal- controlan ahora el 63% del mercado, frente al 51% en 2015. Eso significa que la competencia se está consolidando, y eso puede ser un problema a largo plazo. Si solo unas pocas empresas producen la mayoría de los genéricos, pueden coordinar precios o sufrir interrupciones en la cadena de suministro. En diciembre de 2024, 287 medicamentos genéricos estaban en escasez en Estados Unidos, muchos por problemas de producción en India o China.
Además, los gestores de beneficios farmacéuticos (PBMs) -esas empresas que negocian precios entre farmacias y aseguradoras- a veces ponen los medicamentos de marca en la lista preferida, incluso cuando hay un genérico igual de bueno. Por ejemplo, un plan de Medicare puede cobrar menos por un medicamento de marca si el PBM recibe una comisión de la empresa farmacéutica. Eso no es un error. Es un modelo de negocio.
Lo que está cambiando
En junio de 2024, el Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley llamado S.1041, la "Ley de Prescripciones Asequibles para Pacientes". Su objetivo: prohibir los acuerdos de pago por demora, limitar los patent thickets y exigir transparencia en los precios. Si se convierte en ley, podría generar 7.200 millones de dólares adicionales en ahorros cada año.La FDA aprobó 1.145 nuevos genéricos en 2024, un 7,3% más que en 2023. Entre ellos, muchos son medicamentos complejos: inyectables, inhaladores, tratamientos para enfermedades raras. Estos representan 28% de las nuevas aprobaciones y podrían liberar hasta 24.000 millones de dólares en ahorros en los próximos dos años.
El futuro está en los genéricos
Si las tendencias actuales continúan, los medicamentos genéricos y biosimilares generarán 5,1 billones de dólares en ahorros entre 2025 y 2034. Eso no es un sueño. Es una proyección basada en datos reales. Pero ese futuro solo se cumple si se eliminan las barreras artificiales que impiden la competencia.Los genéricos no son una solución mágica. Pero son la herramienta más poderosa que tenemos para hacer que la salud sea asequible. No se trata de elegir entre calidad y precio. Se trata de eliminar el fraude, la manipulación y la opacidad que hacen que los pacientes paguen más por lo mismo.
La próxima vez que te receten un medicamento, pregunta: "¿Hay una versión genérica?". No estás pidiendo un sustituto. Estás pidiendo el mismo tratamiento, por un precio justo.
¿Qué medicamentos genéricos ahorran más?
Los diez medicamentos genéricos que más ahorros generan en Estados Unidos tratan condiciones crónicas comunes:- Atorvastatina (para el colesterol)
- Levotiroxina (para la tiroides)
- Metformina (para la diabetes)
- Lisinopril (para la presión arterial)
- Amlodipino (para la presión arterial)
- Omeprazol (para el reflujo)
- Simvastatina (para el colesterol)
- Metoprolol (para el corazón)
- Albuterol (para el asma)
- Hydrochlorothiazide (para la presión arterial)
En 2024, solo estos diez medicamentos ahorraron más de 216.000 millones de dólares. Eso es más que el presupuesto anual de salud de muchos países europeos.
¿Qué pasa si el genérico no funciona igual?
Algunos pacientes dicen que sienten diferencias entre un genérico y su marca original. Eso puede pasar. Pero no es porque el medicamento sea peor. Es porque los excipientes -los ingredientes inactivos como el colorante o el aglutinante- pueden variar. En raras ocasiones, eso afecta la absorción. Si notas que tu medicamento genérico no te hace el mismo efecto, habla con tu médico. Pero no asumas que es ineficaz. Lo más probable es que necesites ajustar la dosis o cambiar de fabricante.Un análisis de 15.328 reseñas en Drugs.com mostró que el 87% de los usuarios calificó el costo como "excelente" o "bueno". Pero solo el 63% dijo que la eficacia era igual. Esa brecha no es de calidad, es de percepción. Y se puede corregir con educación.
¿Son los medicamentos genéricos tan seguros como los de marca?
Sí. La FDA exige que los medicamentos genéricos tengan la misma pureza, potencia, dosis y forma de administración que los de marca. Deben demostrar que se absorben en el cuerpo de la misma manera. No hay diferencia en seguridad. Miles de millones de recetas se llenan con genéricos cada año, y los estudios clínicos no encuentran diferencias significativas en efectos adversos.
¿Por qué los genéricos son más baratos si son iguales?
Porque no tienen que pagar por investigación, marketing ni publicidad. Una empresa de marca invierte años y miles de millones de dólares en desarrollar un medicamento. Una empresa de genéricos solo necesita copiarlo una vez que la patente expira. El costo de producción es casi el mismo, pero los gastos operativos son mucho menores. Eso se refleja en el precio.
¿Puedo pedir un genérico aunque mi médico recete una marca?
Sí. En la mayoría de los casos, tu farmacéutico puede sustituir un medicamento de marca por un genérico equivalente, a menos que el médico escriba "DAW" (Dispense As Written) en la receta. Si no lo hace, la sustitución es legal y automática. Pregunta a tu farmacéutico si tu receta permite el cambio.
¿Los biosimilares son lo mismo que los genéricos?
No exactamente. Los genéricos copian medicamentos químicos simples. Los biosimilares copian medicamentos biológicos, que son proteínas vivas producidas en células. Son más complejos, pero deben demostrar que son tan seguros y efectivos como el original. No son idénticos, pero son intercambiables en la práctica clínica. Y son mucho más baratos.
¿Qué puedo hacer para asegurarme de usar genéricos?
Pregunta siempre. Pídele a tu médico: "¿Hay una versión genérica de esto?". Pídele a tu farmacéutico: "¿Está disponible un genérico?". Revisa tu plan de medicamentos y pregunta por qué te cobran más por una marca. No aceptes el precio sin cuestionarlo. Tus ahorros pueden llegar a miles de dólares al año.